Los pasados dias 23 y 30 de octubre estuve dando clase en el máster en comunicación digital interactiva de la Universitat de Vic. Tras una introducción a la sociedad de la información (o sociedad red) en la primera sesión, en la segunda tuve la oportunidad de resumir en casi tres horas la confluencia de tres líneas de investigación abordadas en los últimos 4 años: cultura digital y prácticas mediáticas, práctica artística y new media y creatividad e innovación audiovisual. Todo ello parece cobrar sentido en el momento en el que comenzamos a indagar sobre los conceptos de creatividad e innovación y comenzamos a constatar unas ciertas distorsiones y ausencias en lo referente a las prácticas profesionales y laborales.

En líneas generales,  podríamos decir que la participación de los públicos en la web 2.0 en la producción de contenidos (prosumer, viewser, proams, co-creator….) , más las prácticas artísticas de los new media (y su versatilidad para trabajar en equipos tecnológicos) se encuentran en el punto de mira de las políticas de innovación e industrias viendo en ellas una creatividad por explotar (más o menos oculta, como una mina con minerales preciosos).

Esto se ha plasmado en las políticas  referentes a la llamadas “industrias creativas” (británicas sobre todo), pero también bajo los discursos de la innovación, tan de moda, que se presentan como la solución a los modelos económicos actuales. Estos discursos presentan una polarización extrema, y van desde el máximo entusiasmo (Florida, Hartley) a la crítica absoluta (Mc. Robbie, Ross). Estas segundas apuntan, muy acertadamente, a un contexto laboral muy precarizado, donde las políticas de innovación bajo diferentes formas heredan, no sólo los discursos artísticos sobre la creatividad, sino también unas formas de trabajo claramente desregularizadas. Lo peor de todo es que nunca se explicitan estas cuestiones en los informes y documentos que estudian el impacto de las profesiones creativas, porque es mejor que todo el mundo siga pensando que ser artista es muy “cool”.