La semana pasada estuve participando en el congreso internacional CRESC, en Manchester (1-4) septiembre. Esta asociación y centro de investigación en el ámbito del cambio socio-cultural, está financiado por el gobierno británico y organiza desde hace 5 años su congreso anual, proponiendo un tema a debate. En el 2006 el lema era “Media Change and Social Theory” y estuve con mis compañeros, Toni Roig, Elisenda Ardèvol y Ruth Pagès participando con el paper Videogame as media practice: An exploration on the intersections between audiovisual consumption and game cultures.  Este año fui en solitario a presentar el paper Objects and Traces in Space: an approach to locative media projects, que respondía al call for papers Objects – What Matters? Technology, Value and Social Change y el entorno y la impresión que he tenido ha sido muy distinta.

En relación al congreso de 2006, caracterizado por la participación de académicos del ámbito de la comunicación, aunque también antropólogos y sociólogos orientados al estudio de los medios, la participación en el congreso de 2009 se ha caracterizado por la heterogeneidad y multiplicidad de aproximaciones a un mismo tema: los objetos. La propuesta prometía, aunque la sensación una vez terminada no podría describirla sino como agridulce, y me explico. Si bien algunos profesores reclamamos que la investigación en el ámbito de las humanidades y ciencias sociales ha de ser necesariamente interdisciplinar, cuando se realiza un intento a gran escala, como ha sido el caso del congreso del CRESC, se ponen en evidencia algunas cuestiones que no acaban de funcionar. Esto sucede cuando por ejemplo afloran a discusión cuestiones que para un ámbito concreto ya están superadas o son de conocimiento básico, pero no para otros ámbitos, que tienen diferentes “backgrounds”.  Por ejemplo, cuestionar la utilidad del uso de métodos y tencologías audiovisuales en la ensañanza primaria jamás se discutiría en un congreso de comunicación, porque conocemos la existencia de un ámbito de investigación (“media literacies”) que precisamente se ocupa de la alfabetización en medios.  Es el precio de la interdisciplinariedad en un congreso . Sin embargo, dentro de la heterogeneidad de las sesiones se podían encontrar rastros de complicidad con algunos temas que me interesan. Supongo que se trata de una cuestión de escala, dado que nuestra práctica interdisciplinar en grupos de investigación más pequeños, de momento ha sido muy satisfactoria y enriquecedora.

Dejo aquí mi presentación en la que reflexionaba sobre la objetualiad (o no) de las prácticas de “locative media” y su relación con el espacio. En base a la idea de que los proyectos basados en tecnologias de localización pueden retornar a la idea de “lugar”, analizo tres proyectos que proponen cartografías subjetivas como modo de apropiación del espacio. Así mismo, trato de anclar estas prácticas en el contexto del arte contemporáneo, y su reflexión en torno a la objetualización, conceptualización o comodificación del objeto artístico.